jueves, 24 de abril de 2014

Dante y yo.

Ayer se me escapó una entrada especial por el Día del Libro.
Esta de hoy vale doble
porque la del 6 cumpleaños de Dante tampoco fue en su día (20 de abril).
Sobrará la explicación de la analogía pero, por si acaso,
intento homenajear a Juan Ramón Jiménez con su "Platero y yo",
libro redescubierto a los años y que como me pasó con "El principito",
aprecio mucho más ahora a la vejez viruela que cuando los leí de pequeño.
Pechá de llorar me he dado al leer aquello de 
"la barriguilla de algodón se le había hinchado, como el mundo,
y sus patas rígidas y descoloridas se elevaban al cielo".


Dante es un perro pequeño, largo, paticorto; 
tan blando por fuera que se diría todo de algodón, 
que no lleva huesos,
sólo los espejos de azabache de sus ojos...


Pero debería tener alas de bueno que es.


Come cuanto le doy.
Le gustan las naranjas, mandarinas,
las uvas moscateles todas de ámbar,
los higos morados 
con su cristalina gotita de miel
y le pirra el melón, la sandía, la manzana, el plátano
y rebañar las tarrinas de yogur (de cualquier sabor).
Pero tiene una cuidada alimentación.
Cuidada pero no muy constante.



A lo largo de sus recién cumplidos seis años, 
ha comido desde pienso del Día 
hasta con denominación de origen, 
recomendado por los mejores veterinarios;
a merced de los altibajos económico-laborales de su dueño.


Es tierno y mimoso
igual que un niño.









Los hombres del campo vestidos de limpio,
se quedan mirándolo
y dicen que tiene acero.




Ha demostrado fortaleza de acero 
por las caminatas, en patines y en bici, 
y por los cambios. 
No sólo de pienso.
Cambios de vida, de ciudades, 
climatologías, estados de ánimo,
rutinas, dueños y compañías.
Seis años de Dante ya.
Es sorprendente echar la vista atrás 
y ver todo lo que he podido llegar a compartir
con este adorable animal.





Sí, acero y plata de luna
al mismo tiempo.
Duro y alegre al mismo tiempo,
ansioso por salir al campo.




Nos entendemos bien.
Me gusta acercarme a su lomo y acariciárselo...


Yo trato a Dante cual si fuese un niño.
Lo beso, lo engaño, lo hago rabiar.
Él comprende bien que lo quiero
y no me guarda rencor.



He llegado a creer
que sueña mis propios sueños...


De nada protesta.
He entendido que su felicidad va con la mía.





Especie humana y especie canina en convivencia.
Dos filosofías de vida abismales,
la de las prisas y el mañana
y la del hoy y el ahora,
se hermanan y se complementan.




Nosotros necesitamos palmaditas en la espalda
para recordarnos que logramos 
los vacíos retos con que nos mortificamos.
Ellos piden caricias en la cabeza y la barriga
sólo para seguir sabiéndose queridos.

Y viceversa.

Pero nosotros somos orgullosos, soberbios y traidores.
Ellos humildes, básicos y fieles.


Dante siempre ha estado ahí.
Silencioso espectador,
incondicional acompañante.
Diciendo todo sin decir nada, 
compartiendo lágrimas y risas.
Honesto, transparente, incorrompible.




Donde Dante no pueda entrar 
por ser perro,
yo, 
por ser hombre,
no quiero entrar


y me voy de nuevo
con él, verja arriba,
acariciándole
y hablándole de otra cosa...


Donde haga falta.
Su natal Calzada de Calatrava,
sus vecinas y agridulces Daimiel, ilusoria Ciudad Real
o desmerecida Albacete,
la enquistada Barcelona,
el espejismo de Córdoba,
el refugio y calidez de Cádiz
o el proyecto de la retornada Sevilla.


Dulce Dante, trotón,
perrillo mío,
que llevas mi alma tantas veces,

a ti este post
que habla de ti.

¡¡Feliz cumpleaños
y feliz paternidad
que, madre mía,
la que has liado!!









jueves, 20 de marzo de 2014

Buenos días, te quiero.

Por fin se lo he dicho.
Dos palabras. Incalculable significado.
Fuera corazas, a corazón abierto.
"Te quiero", Mario Benedetti:

-Empiezo a quererte tanto que te desayunaría hasta la indigestión.
Ya he desnudado mi cuerpo y mi alma ante él.
ESPERO NO HABERLA CAGADO.

Me he quedado, literal y metafóricamente, en PELOTAS.

Con el culo al aire.
Ilusión y vértigo a partes iguales.

Las mariposas, juguetonas, revolotean de nuevo.
Ha sido un momento emocionante. Sellado con un abrazo fuerte, cálido, salvador. Pleno y seguro refugio.

-Yo también.
Qué fácil y qué complejo.
Habrá quien lo diga sin mayores implicaciones,
por inercia o antojo.
Yo no. Nunca lo he hecho. Menos a estas alturas de la película.

He dicho te quieros desgarrados,
te quieros ilusionados,
agónicos,
te quieros desesperados
y hasta
te quieros forzados;
pero siempre sentidos, de una manera u otra.

Querer es fácil.
Decirlo mirando de frente a los ojos, no tanto.
Saber hacerlo y tener el don de la oportunidad es lo más difícil.

No quiere decirse que por mucho esperar uno se asegure la idoneidad del momento.
Porque el romanticismo es tan mágico como fugaz y el remoloneo y sexo matutino en la cama se terminan acabando, dando paso a la realidad, sin más florituras.

-¿Sigues queriéndome? -pregunto de broma, aunque algo temeroso. Porque saturo y exaspero.
Lo sé y lo asumo.
Me estreso y estreso. También lo sé.
Porque, por más que lo intente, lo que no termino de asimilar es que el día sólo tiene 24 horas.
Meterse en más berenjenales de los humanamente asequibles termina en frustración.
Si encima arrastras a alguien contigo en esa vorágine de hiperactividad, no terminar en bronca monumental resulta más que significativo, alentador.

Va a ser verdad que él también me quiere.
Y que me quiere bien, sin valoraciones moralistas.
Me quiere como quiero y necesito que me quiera.
Me acostumbré a un querer egoísta, que sólo consentía mis virtudes, cohibiendo y castigando mis no pocos defectos.

Te quiero.

Hablo de HOY. No sé mañana, sé de hoy.
Y hoy me siento bien querido y quiero bien.
Los matices son importantes en materia de sentimientos.
Bien querido porque es una persona afectuosa, detallista, mimosa y de frecuentes demostraciones de cariño, privadas y públicas.
Quiero bien porque yo, como él hace conmigo, empiezo a amar tanto sus virtudes como sus defectos.
Quererse como se es. Qué grande.

-Sí, claro que te sigo queriendo, pero esta noche mejor tú en tu casa y yo en la mía.
Y Dios en la de todos, que diría mi madre.
Otro me hubiera mandado a la porra después de una noche casi sin dormir, trabajando a contrarreloj y ayudándome desinteresadamente en algo que tendría que haber hecho yo sólo.
 Esbozo para proyecto "Dos Hermanas lee".
Idea original: J@vi.
Dibujo: Alejandro DReyes (@doncolor).

Esbozo para proyecto de formación en coeducación.
Ideas y dibujos: J@vi.




Porque más vale dosificar el amor
antes que acabar en empacho.
Y a propósito de...:


Indigestión es una sorprendente performance-pieza de
teatro mínimo, protagonizada por un pletórico
MARIANO VERDEJO
que puede disfrutarse en la sala
"Un gato en bicicleta"
(C/Regina 8, Sevilla).
Íntima recreación del amor voraz y hambriento
que roza lo escatológico,
con un inesperado desenlace
donde el público se ve tan
involucrado en la trama
que puede llegar a sentirse, por cercanía y ubicación,
parte de la línea del horizonte, referencia visual,
 de la penetrante y expresiva mirada del actor.
Más info:


Y para terminar de demostrar lo completito de esta semana y lo merecido de un finde de relax, acaba de salir el número 13 de la Revista SEMOS en la que vuelvo a tener el honor de colaborar con el artículo "Esquizo vagabundo". Toda la gente de Cádiz recordará perfectamente a el Troy:


miércoles, 12 de marzo de 2014

Carnavales 2014, vividos como antaño.

Los dos últimos carnavales no pude disfrutarlos (2012 agonizaba en Barcelona y 2013 resucitaba en el hospital) y este año, aunque haya sido sólo un díita, por motivos de trabajo y que no falte por favor, creo haber podido recuperar buena parte de las fiestas retrasadas.

(Imagen cortesía de @doncolor http://instagram.com/p/lVgEF-IYoH/)

Llevaba la mejor de las compañías, el arropo de los mejores amigos -esos de toda la vida que sabes que por más tiempo que pases sin verlos, los vas a reencontrar en el sitio de siempre y con un abrazo te habrás puesto al día- y la más ideal de las familias, con nueva "miembra" incluída.

(Imagen cortesía de @doncolor http://instagram.com/p/lS7wgKoYjd/)





[Y me acuesta en su cama]...[Y me arropa]...[Y me echa una manta más para asegurarse de que no pase frío]...[Y me mira]...[Y besa mis labios para darme las buenas noches]...[Y me enamora]...
(Imagen y texto cortesía de @doncolor http://instagram.com/p/lV06wxoYrd/)

Además, me hicieron un regalazo de aniversario. Algo tan simple como un paquete de galletas puede contener un significado tan evocador que sólo con verlo tu cabeza sea capaz de rememorar momentos pasados como si los estuvieras reviviendo otra vez. Vistos, eso sí, con otro prisma, desde una actual perspectiva bastante más prometedora.


Gracias, Jose.
Nunca olvidaré aquellos días, aquellas partidas de ajedrez, parchís con María y compañía y ping-pong, las confesiones, los apoyos, las miserias y risas compartidas y lo mucho que me ayudaste a salir de la oscuridad que me cegó. Un año hace y míranos ahora. ¡Feliz aniversario! ¡que cumplamos muchos más!
Mi regalo está aún por terminar:


Y para muestra del famoso "aje" de Cai, un botón. La agrupación callejera "Te la tengo sentenciá", todo un derroche. Cuatro artistas; más que un tipo, un diseño impresionante de verdadera arquitectura efímera y unas letras mordaces, irreverentes pero no ofensivas. El humor gaditano es entendido, lejos del ataque fácil, como una crítica global que no deja títere con cabeza porque pregona la mejor de las filosofías de vida: aprender a reírse hasta de uno mismo y desdramatizar hasta el extremo para descojonarte de miserias, ridiculizar instituciones intocables y hacer gala de una clase e ingenio sorprendentes. Porque, como bien reza su estribillo, al fin y al cabo "estamos aquí de paso".


Pues eso. Que son dos días.


viernes, 7 de marzo de 2014

La vida vuelve a asomarse convertida en renacuaja de tres kilos y medio.

Y así es.
Algunos hablan de MILAGRO.
Yo prefiero referirme a la magia de lo incomprensiblemente real de la vida.


Incierta y preciosa.
Desconcertante y maravillosa.

Cuando uno vuelve a tener entre sus manos a un ser tan diminuto y perfecto, se rinde a la evidencia. Las explicaciones sobran en el engranaje de la existencia
Ver esos ojos curiosos, indefensos e inocentes lo explica todo.

LA VIDA EMPIEZA CADA DÍA.
¿Para qué más?

Unas veces uno acude al HOSPITAL en camilla. Otras con un ramos de flores en la mano, andando sobre sus propios pasos y dirigiéndose ilusionado a la mágica  planta de MATERNIDAD.


Y ahí se las encuentra. A madre e hija, ya independientes, y al padre (en esta ocasión, más que en ninguna otra, lo más justo es relegar al macho a un papel secundario, que no prescindible). Qué preciosa estampa.
María ha venido sin complicaciones, gracias a Azar. Su madre hace gala, por cuarta vez, de una fortaleza sólo comprensible cuando se sabe de quién hereda energías. Aunque, humilde y sincera, reconoce haber tenido un momento en el que pensaba que no iba a ser capaz de empujar más, a pelo, sin epidural.
Una pletórica abuela acoge a su sexta nieta con la misma ilusión que a la primera, quien, con sus ya diez años, la considera su segunda madre, en un vínculo irrompible que trasciende generación tras generación.
Las menudencias se evaporan. La precaria situación laboral, las arrugas y las canas
se eclipsan al rozar 
la suavidad de unas manitas que aprietan con fuerza
aferrándose a la Vida.
La pequeña cabeza de un ser que aún no comprende el mundo
al que acaba de llegar, asoma de entre las sábanas del SAS.
Cabecita que dentro de unos años
entenderá que, justamente,
lo mejor es
tratar de NO ENTENDERLO.
Quizá por eso se dice que la vejez es una regresión a la infancia. La sabiduría termina eligiendo la inopia.
Ante la pregunta de si la niña había pasado buena noche yo, aparte de responder usando la jerga de mi madre (la profecía se cumple), he dicho que es "una bendita" que no llora nada. A lo que mi interlocutor ha matizado con desolación que ya llorará cuando conozca este mundo.
Y lo peor es que he pensado que tenía parte de razón.
Pero eso SERÁ.
Ahora ELLA ES. Pura, ingenua y primaria.
Pide teta, caga, come, llora (muy de vez en cuando, al menos por ahora), entreabre
los ojos (fascinante, de visionado embelesador), sonríe, se despereza y nos deleita
a tod@s consiguiendo que, otra vez,
como si fuéramos primeriz@s en esto,
se nos caiga la baba ante la 
magia de la Vida.